Jujuy, Argentina

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Salinas Grandes

Argentina, which is roughly one-third the size of the United States, offers a great variety of climates and zones ranging from glaciers, to jungles, to mountains, to Pampas grasslands, to the often overlooked North and its deserts, cacti, pre-Hispanic villages and dramatic mountains and valleys.

Located in the extreme Northwest of Argentina, the province of Jujuy is home to colorful mountains, deep gorges, colorful and quaint towns and salt flats. We flew to neighboring Salta where we rented a car and drove to visit all these experiences.

Purmamarca

Our first stop was Purmamarca, a quaint town overshadowed by the Cerro de 7 Colores (The Hill of 7 Colors). This pre-Hispanic village is straight out of a postcard with adobe buildings, tile roofs, central plaza and artisan markets. The 17th Century Church is in the heart of town and everything is surrounded by rock formations that range from red to pink to green!

Tilcara

We made our home at a boutique hotel in Tilcara, a picturesque town that felt straight out of Disney’s Coco. Street merchants, musicians, dancers, lively bars and restaurants and great food. Between shopping, dining and just walking the town, there was plenty to do in the evenings after our hikes and expeditions.

Humahuaca

The Quebrada de Humahuaca, or Humahuaca Gorge, is a UNESCO World Heritage site that runs for 96 miles and was once part of the Inca Empire with trails running through the hillsides. The scenic and windy drive through the gorge takes you through scenery reminiscent of the Pacific Southwest with valleys, gorges and mesas. If you keep traveling along the gorge, you will soon get to Bolivia, but we only travelled as far as the Cerro de 14 Colores (The Hill of 14 Colors). While some of the naming may not be original, the destination was well worth the trip. Taking a winding dirt road for over an hour and up almost 7,000 feet in elevation, we reached the overlook at 14,727 feet above sea level- the coca tea is really a necessity. On the road we even saw wild vicuña, quite a surprise!

After a long day and an even longer dusty road, it was back to Tilcara for some amazing dining- empanadas, asado and cerveza artisanal with alfajores and dulce de leche for desert- well deserved!

Salinas Grandes

The highlight of our trip was the visit to Salinas Grandes, a 3,200 square mile, ancient dry lakebed. After traversing yet another high mountain pass with unsurpassed views of the valleys and clouds below, we began to see a shimmering mirage across the entire horizon. As we got closer, the mirage faded into an absolutely flat, brilliantly white expanse of pure salt going as far as the eyes can see in all directions. With nothing but the road straight across to Chile and a small visitor center (in reality a hut with tables and chairs all made out of salt for the tour guides to sit in), this is an entirely featureless land at first glance. It is only after the tour guide gets in your car and you drive onto the flats that you begin to see the unique beauty of this otherworldly environment. The salt forms patters and formation over millennia of evaporation with underground rivers and lakes with upwellings and springs creating crystal blue pools that dot the land.

From there, weary yet rewarded, back to Tilcara before leaving Jujuy, having experienced yet another wondrous ESCAPADITA.

 

La Argentina, que tiene aproximadamente un tercio de la superficie de los Estados Unidos, ofrece una variedad increíble de climas y paisajes que van desde glaciares a selvas y cataratas inigualables, montañas a las llanuras de las pampas y lo que muchas veces es pasado por alto, su noroeste con desiertos, salinas, cactus, pueblos prehispánicos, coloridas montañas y valles.

Ubicado en el extremo noroeste de la Argentina, la provincia de Jujuy es el hogar de coloridas montañas, profundas gargantas, coloridos y simpáticos pueblos que contrastan con las salinas. Volamos a Salta desde donde alquilamos un automóvil y fuimos recorriendo todas estas experiencias.

Purmamarca

Nuestra primera parada fue Purmamarca, un pintoresco pueblo a los pies del Cerro de 7 colores. Este pueblo prehispánico parece salido de una postal, con sus construcciones de adobe, techos de tejas, plaza en el centro y mercado de artesanos. La iglesia del S XVII es el corazón de la población y todo se encuentra rodeado por formaciones rocosas que van desde el rojo al rosado y ¡hasta el verde!

Tilcara

Hicimos de un hotel boutique de Tilcara nuestro hogar, otro pintoresco pueblo que parecía salido del Coco de Disney. Vendedores ambulantes, músicos, bailarines, bares llenos de vida y restaurantes con increíble comida. Entre compras, cena y caminatas teníamos mucho por hacer en las tardecitas luego de nuestras expediciones y paseos.

Humahuaca

La Quebrada de Humahuaca es Patrimonio Cultural y natural de la Humanidad de la UNESCO, con 96 millas de longitud supo ser parte del imperio incaico, con caminos a lo largo de sus cerros. El paseo a lo largo de la quebrada tiene increíbles vistas que recuerdan al suroeste del pacifico, con valles, gargantas y mesetas. Si se sigue viajando por la quebrada se llega a Bolivia, pero solo llegamos al Cerro de 14 colores. Mientras que algunos de los nombres pueden no ser muy originales, los destinos sí valen la pena. Siguiendo un camino sinuoso de tierra por más de una hora y hasta casi 7,000 pies de altura, llegamos a la cima de los 14,727 pies sobre el nivel del mar, donde el té de coca es realmente necesario. Durante nuestro viaje vimos una vicuña salvaje, ¡una verdadera sorpresa!

Luego de un largo día y de un larguísimo camino de tierra, volvimos a Tilcara para comer unas deliciosas empanadas, asado y cerveza artesanal, con alfajores de dulce de leche de postre, ¡lo teníamos bien merecido!!

Salinas Grandes

Lo más destacado de nuestro viaje fue la visita a las Salinas Grandes, una antigua laguna seca de 3,200 millas cuadradas. Luego de cruzar otro paso montañoso a gran altura con increíbles vistas por debajo, inclusive las nubes estaban por debajo nuestro, comenzamos a ver un resplandeciente espejismo a lo largo de todo el horizonte. Al acercarnos, este espejismo comenzó a desdibujarse y convertirse en una superficie extensa, plana de sal pura, que abarcaba todo lo que nuestros ojos nos permitían ver. Con nada más que la ruta hacia Chile y un pequeño centro para visitantes (un ranchito con mesas y bancos hechos de sal para que los guías turísticos se sienten), parece a simple vista un páramo, pero en cuanto se subió el guía al automóvil y comenzamos a manejar por las salidas, descubrimos la belleza única de este lugar que parece pertenecer a otro mundo. La sal forma dibujos y formaciones a lo largo de miles de años de evaporaciones, con ríos subterráneos y lagos con surgentes que crean charcos de un azul cristalino que salpican la tierra.

Desde allí, cansados pero gratificados con la experiencia, volvimos a Tilcara, dejando a Jujuy y habiendo disfrutado de una increíble ESCAPADITA.

 

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Esteban Villanueva
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